8.12.16

Las mujeres cada vez tienen menos caderas


Si te gustan las mujeres de amplias caderas y cintura de avispa, mejor aprovecha ahora, porque siento darte una mala noticia: están desapareciendo. Según publicó la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, que se hace eco de un estudio llevado a cabo por el departamento de biología teórica de la Universidad de Viena (Austria), la influencia humana está afectando al cuerpo de las mujeres de manera palpable.

El caso es que, como los recién nacidos humanos tienen la cabeza más grande que la de otros primates, las hembras de -nuestra- especie han evolucionado para que su pelvis se ensanche y por ella pueda salir el niño al mundo (o sea, el parto). De no ser así, como ocurría en la antigüedad, y si la mujer tenía una pelvis estrecha, normalmente ambos morían en el momento del alumbramiento (de hecho, no se llegaba a producir alumbramiento), al quedarse el bebé "atascado" entre las piernas de la mujer.

CMN le toma el relevo a Tung


Un relato de Bia Namaran.


Crónica de nuestro redactor Leonardo Álvarez, de Avenue Car, desde Milán.

Durante la exposición del automóvil de Milán no se esperaban demasiadas novedades. Los periodistas desplazados se imaginaban algún anuncio de MM, alguna nueva versión, o una renovación de equipamiento. Pero la sorpresa saltó sin que nadie lo esperase: CMN, la legendaria firma italiana del grupo ASSI, había elegido su casa para hacer un anuncio que nadie se esperaba.

Ya por la mañana algo se fraguaba en el ambiente. Los periodistas recibimos un aviso alrededor de las diez de ese día, emplazándonos al stand de CMN donde a las 13 de la tarde se daría a conocer "un importante lanzamiento, una novedad a nivel mundial".

Solución (parcheada) a mis problemas con el ordenador


Como puede que recordéis, hace un tiempo tuve problemas de sobrecalentamiento con el ordenador, que se volvieron insostenibles porque se estropeó el interruptor de encendido y varias cosas más. En definitiva, que acabé sin PC.

Gracias a un familiar conseguí un notebook que, aunque estropeado, pude reparar. Como es muy habitual (los foros están llenos de la misma casuística) en ese tipo de aparatos de la misma marca (Asus, es innato a ellos) el teclado se estropeó, cosa que también reparé, pero luego acabó estropeándose de nuevo y era ya insostenible (e irreparable), por lo que volví a quedarme sin ordenador por segunda vez.

Galería : el bolígrafo de mi hermana y el mío


Seguramente muchos recordaréis que hace un tiempo conseguí el bolígrafo que había estado usando de adolescente, durante algunos años. El bolígrafo en sí no era problema, ya que era un clásico Rocky de Inoxcrom relativamente fácil de encontrar. El inconveniente es que esta era una edición especial Graffiti que tuvo una distribución más limitada (y unas unidades más limitadas, también).

Finalmente pude dar con una simpática chica portuguesa que lo había conservado en estado NOS (nunca lo había utilizado). Más aún: tenía el conjunto completo (bolígrafo y estilográfica), y aunque al principio pedía por ellos un precio que yo no podía pagar, finalmente tuvo la gentileza de rebajármelo un poquito.

7.12.16

Mi sueño tiene dos letras: MM


Un relato de Bia Namaran.


De pequeño mi bien más preciado era mi colección de autos de juguete, en especial tenía un modelo, en negro, que me entusiasmaba: el MM Carbone. Por aquellos años, y durante casi toda mi infancia, mi salud era bastante delicada y las visitas al médico y a los hospitales eran constantes. De manera que me pasaba muchísimos días con aquel coche, que llevaba constantemente conmigo en mi bolsillo.

Los Carbone fueron los predecesores de los Mzero, dentro de la gama de los compactos de Mekanik Mekatronik, antes de que este fabricante innovara con sus series de motores, las X, H, G, E.... Mi favorito era el MM Carbone TR, aunque todos me gustaban: el GT, el D, el TDi, el TDi-c... Apenas tendría unos ocho años cuando acompañaba a mi abuelo al parque y, mientras él se sentaba en un banco a charlar con otros señores, yo me quedaba apoyado en una barandilla que rodeaba el borde del parque. Mi abuelo me animaba a que fuera a jugar a la zona de los columpios, pero pronto dejó de hacerlo porque intuyó qué era lo que de verdad me gustaba: quedarme mirando, absorto, horas y horas, frente al taller de MM de mi barrio. Era un taller que tenía un pequeño concesionario al lado, con un gran ventanal en donde se exponían algunos MM (un par que cambiaban constantemente, ya que los vendían pronto porque había inmensas listas de espera, como ocurre ahora). Lo que me entusiasmaba de verdad era ver llegar y salir los MM, y cuando aparecía un nuevo modelo o que se veía pocas veces, era toda una fiesta para mí.